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jueves, 14 de abril de 2011

Sobre los meses de abriles (I)

Estas son palabras que me debía. Ya tienen días rondando claras en mi cabeza, y la gripe, el clima y otras cosas no permitían sentarme a tratar de ordenarlas en un texto. Se trata de hablar de abril, de lo que pasó en otros abriles, de lo que pasa este abril, de la cara que tienen los abriles por venir…
Abril tiene un sabor especial para los bolivarianos. Entre el 11 y 14 de abril de 2002 Venezuela vivió un proceso inédito en su historia: su primer golpe de Estado entera y puramente mediático, fueron medios – y periodistas - los que planificaron la escena (remember Víctor Manuel García contando, como una travesura, que el video con el pronunciamiento del General González González se grabó en casa de Napoleón Bravo o al Jefe de la Armada de entonces diciendo a todo gañote que su mejor arma fueron los medios de comunicación),  fueron medios – y periodistas – los que desencadenaron el proceso (Pronunciamientos pregrabados, edición “Extra” de El Nacional llamando a Miraflores) y fueron medios –y periodistas- los que, a falta de armas para defender las posiciones alcanzadas, silenciaron (hasta donde y cuando pudieron) el clamor popular por la vuelta de Chávez. Así es, los medios de comunicación de masas demostraron su poder; pero tan inédita como la parada que se jugaron los medios, fue la hazaña del pueblo venezolano. En un clima de confusión y revoltura insostenible, el pueblo salió a rodear los cuarteles y guarniciones más importantes del país a pedir una sola cosa: que regresara Chávez; que regresara la Constitución por la que votó, que regresara el líder en el que se ve reflejado y nadie puede invisibilizar. Para el 14, el presidente, legítimamente electo, estaba de vuelta, y las putas de los medios (con permiso de Sant Roz), como fieras apaleadas recogían sus rabos y se enroscaban en su rincón oscuro. Por supuesto, sin reconocer haber cometido la mínima falta (“primero muertas que bañadas en sangre”) y sin perder un minuto en empezar a planear la próxima conspiración: El paro petrolero.
He aquí que el silencio mediático se extiende hasta hoy. La oposición, con el proceso de elección presidencial tan cerca, nueve años después de aquellos hechos, con Carmona en Colombia y parte de su madriguera “exilada” en Perú; en vez de sincerarse, fijar una posición clara de desmarque y sacarse ese plomo de ala, prefiere insistir en la tesis de que Chávez renunció (como si ese fuera el problema, además) montando un ridículo de proporciones dantescas con un audio, presentado por William Ojeda, de una rueda de prensa del presidente, realizada el 15 de abril de 2002, como si se tratara de una conversación con el general Lucas Rincón, el propio 11A. Lo televisaron, lo tuitearon, lo rebotaron al exterior vía CNN, y al final: La misma miasma. Una raya más para un tigre que todavía puede morder, pero que ya no asusta, porque hemos aprendido a no cuidarnos del tigre, tanto como del amo que sostiene su correa. De resto, payasadas más, payasadas menos, no hubo 11, ni 12 y mucho menos 13 de abril para los mass media nacionales. Afortunadamente, si lo hubo para el río humano que desbordó las calles de Caracas, desde Plaza Venezuela hasta Miraflores, incluso bajo la lluvia, para celebrar el Día de la Dignidad Nacional. A las putas (Con perdón, Sant Roz, otra vez) no les quedó más que volver a contar autobuses y buscar las carteritas de ron y el bollo de pan con el que Miguel Henrique Otero juró que les pagaban a los chavistas que iban a marchar a Caracas.
Pero, además, el 11 de abril es feriado en mi ciudad por razones históricas, ya que 194 abriles atrás, el general Manuel Piar, aseguraría el control de Guayana (y las ricas Misiones capuchinas del Caroní) para la causa patriota, con su victoria sobre las fuerzas del brigadier La Torre, en la Batalla de San Félix. No quiero centrarme en la fecha sino en su significación. Para entender su importancia se debe saber que la nuestra fue la más larga y sangrienta de las guerras de independencia de Suramérica. Para 1817 (año de la batalla) ya habían pasado 4 años del decreto de Guerra a Muerte (y faltaban aún 4 años para la batalla de Carabobo), y hacía casi 3 que Boves había muerto en batalla, no sin antes incendiar, diezmar y arrasar las zonas productivas de los llanos y el centro-occidente del país. Así que Guayana, con sus ricas y bien organizadas Misiones, resultaban para la fecha una de las pocas regiones del país intactas de la devastación de la guerra, con la ventaja adicional de su fácil comunicación con el Atlántico, vía Río Orinoco. Fue aquí, y no en otra parte, donde Bolívar apertrechó a su ejército para cruzar los Andes, por el Páramo de Pisba, y ganar en Pantano de Vargas y después en Boyacá. Fue aquí, y no en otra parte, donde Bolívar pudo dar forma al sueño de la mayor confederación de Repúblicas que la historia haya conocido. A estas tierras llegó un hombre cocido en las derrotas de los años 12 y 14, forjado en las vicisitudes del exilio pobre, después de la rica cuna. De estas tierras salió el más grande estadista que ha conocido América, y su vuelo llevaría a nuestro pueblo, de lanceros descalzos, de húsares y granaderos pardos, de mujeres que parían a un lado del camino y seguían adelante con la patria pegada al seno, a ganar la gloria, a costa de lo que fuera, en las más brutales alturas de los Andes Peruanos y Bolivianos. De allí la importancia de la fecha, he allí el contexto de nuestro “Feriado Municipal”.
Ahora bien, volviendo a Piar (para no hablar de la falta de imaginación y creatividad en nuestros actos oficiales), no se cual es el empeño en llamar al vencedor de Chirica Manuel Carlos Piar. En su partida de Bautismo, sellada en Curazao, no dice “Carlos”, por ninguna parte. En cartas a Bolívar, escritas después del fusilamiento del guerrero (esa es otra historia y amerita otras páginas), su madre y su compañera se refieren a él como Manuel María, pues según se entiende del acta de bautismo (equivalente a la partida de nacimiento para la época) ese era su nombre: Manuel María Francisco Piar, Hijo de Fernando Piar Lottyn y María Isabel Gómez. Lo de “Carlos”, surgió tras los rumores que corrieron, diciendo que era hijo ilegítimo de un príncipe portugués, concebido con una mantuana caraqueña, en su paso por Venezuela hacia Brasil. Los enemigos políticos de Piar hicieron rodar esta bola, antes y durante su juicio, para argumentar el otro rumor de que se reunía en secreto con portugueses y holandeses para entregarles Guayana y convertirse en una especie de virrey de la región. Pero en la propia defensa del teniente coronel Galindo (que consta en acta y puede leerse hoy), se desmienten estas especies.
La novelería, los complejos, la desmemoria inducida han colaborado con el rumor, pretendiendo alejar a Piar de su condición de excluido, por ser hijo de mulata y de isleño, por ser pardo, hombre de pueblo, obviando el problema de fondo que se evidenciaba en la división del liderazgo patriota. Y de estos rumores –tan escuálidos y fachas como los que hacen rodar hoy- nos hacemos eco, a veces sin saber y otras veces sabiendo, cuando llamamos al aeropuerto de Ciudad Guayana Manuel “Carlos” Piar; así como a la central hidroeléctrica de Tocoma, a una calle del centro, a la plaza con su busto, y así por el estilo. Al respecto, ya se han pronunciado el cronista de Ciudad Bolívar, Américo Fernández, el director del Museo Histórico de Guayana, Oswaldo de Sola, y el ex-cronista de Ciudad Guayana, Leopoldo Villalobos, sin que por ello las autoridades (Gobernador y Alcalde) hagan algo por cambiar este “pequeño” – pero significativo - error. No se trata de cambiarle el nombre a las cosas, de hecho bastaría con llamarlas Manuel Piar, a secas. Como Simón Bolívar se llama la Central de Guri, Simón Bolívar el Aeropuerto de Maiquetía y Simón Bolívar la Universidad de Sartenejas; no Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Blanco, como consta en Fe de bautismo.
Bolívar tomó una difícil decisión en octubre de 1817, desde entonces parte de nuestra identidad histórica (sobre todo en Guayana) está marcada por el sino de lo injusto, de lo doloroso, de lo incierto. Conciliar en la memoria la obra y el tamaño de estos dos grandes hombres (Bolívar y Piar), empieza por rescatar cuanto hay de verdadero en su legado y deshacernos de lo falso. Abril de 2002 evidenció la hendidura social y política de nuestro país, que ya asomaba su tamaño en febrero de 1989. Reducirla pasa por tender puentes de reconocimiento mutuo, y esos puentes empiezan por el respeto y la memoria. El silencio, el olvido pretendido, la omisión, sólo agravarán nuestras diferencias.

jueves, 25 de noviembre de 2010

De vez en cuando un poema...

De vuelta (la Poesía)
How does it feel
To be without a home…?
Bob Dylan

¿Dónde habías estado
Escondida?
Deslizándote, tal vez,
Entre los dedos de un atardecer
Sin preguntas, sin una hebra
De significado en una madeja de palabras

¿De dónde vienes, que a tu vuelta
Tengo tanto que decir
y por regodearme en tu sonido
no consigo decir nada?

Si quieres (como siempre y para variar)
Vete de nuevo
Pero esta vez no te peines, ni te despidas,
Tan sólo déjame prolongar
El aroma de tu presencia en el colchón
Y prendar un eco de tu estallido
En las burbujas de mi cerveza.

sábado, 6 de noviembre de 2010

NO TE RIAS QUE ES VERDAD...

A continuación: nuestra noticia de moda y espectáculo con nuestro asesor estrella Roland Carroña
¿Regresan los 80? Regrabarán San Martín, los éxitos de Wilfrido y la cocha pechocha. También vuelven las hombreras.

En una nueva y brillante táctica para volver al pasado, la Comisión de Cultura de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) destinará parte de los fondos de la National Endowment for Democracy y la Usaid en reeditar grandes éxitos musicales de los 80 y pagarles la payola hasta diciembre de 2012.
Un festivo y guapachoso Oswaldo Álvarez Paz anunció en rueda de prensa, bien flanqueado por el Comité de Artistas e Intelectuales Defensores de Econoinvest, que el disco saldría al público en plena temporada navideña  y que San Martín estará sonando durísimo los próximos dos años, “igualito que a finales de los 80, cuando éramos felices  y los únicos que lo sabíamos éramos nosotros”, sentenció el líder copeyano, levantando su trago.
Además de la conocida soca, se supo que el disco de la MUD contendría entre otros éxitos: “Mami que será lo que quiere el Negro”, “Mi medicina”, y “El loco y la luna” de Wilfrido Vargas, “La Cocha Pechocha”, de Roberto Antonio y los éxitos de las Chicas del Can y Diveana.
También se supo que el Cogollo Central de la MUD emitió una orden oficial para sus seguidores y seguidoras de empezar a usar hombreras y los ruedos "tubito" para complementar la estrategia musical con un cambio de vestuario. Algunos críticos de esta medida dentro de la propia MUD argumentaron que las hombreras no van bien sin la permanente en el cabello, y que a estas alturas ya queda muy poco pelo en las cabezas de los integrantes de la Mesa porque, definitivamente, Chávez los tiene locos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

NO TE RIAS QUE ES VERDAD...



MUD: Chávez debió llamar a Willie Wonka
Especial La Pústula
Caracas. Noviembre 1. Tras la suspensión del programa Aló presidente, debido a su reciente gira por Asia, África y Europa, la pauta informativa de los lunes regresa a la normalidad, con la vuelta del acostumbrado programa dominical conducido el Jefe de Estado, a quien la Mesa de la Unidad Democrática, en otra muestra de profundidad política y asertividad argumental, bautizó como “tú sabes quién”, de acuerdo a las declaraciones que emitiera el liderazgo de la MUD en la rueda de prensa con motivo de la tradicional fiesta de Halloween, donde se anunció la sorpresiva invitación a Willie Wonka para que les enseñe a batir el chocolate.
En el encuentro con los medios, Antonio Ledezma, disfrazado de sí mismo, leyó un comunicado en respuesta a las declaraciones de Chávez desde la Fábrica de Chocolate Oderí, en el estado Miranda. El mismo sostiene que “Si Chávez quería abrir una o varias  fábricas de chocolate, debió asesorarse con quienes más saben del negocio; por ejemplo, el Sr. Willie Wonka, fundador y dueño de la fábrica chocolates Wonka”.
El documento continua estableciendo el compromiso de que “al llegar a Miraflores se doblará el número de fábricas abiertas por Chávez, y se invitará a Venezuela al empresario Wonka, en calidad de asesor plenipotenciario y permanente para la transformación del cacao”. “Wonka sí sabe cómo se menea el chocolate…” grito Oswaldo Álvarez Paz, levantando su vaso, tras el anuncio.
Manuel Rosales saludó la iniciativa, vía telefónica desde Perú, afirmando que “ésta debe ser la línea de la oposición, responder a lo que propone el castro-comunismo-satánico-terrorista-musulmán-etarra con propuestas concretas”. La idea, según el importante pensador de la oposición, “es mejorar lo que  “tú sabes quién” proponga. Por eso felicito a quienes decidieron invitar a este exitoso empresario chocolatero, cuyo trabajo a merecido ya dos documentales, protagonizados por Gene Wilder y Jhony Deep…” Tras un silencio algo incómodo el filósofo sentenció: “que nadie me diga que no fueron ellos, porque acabo de ver las películas para puñalearme la vida del tipo y hacer esta declaración”; “¡miren que lo de bruto y iletrado (sic) está pasando de castaño a oscuro ya!” añadió para redondear.
La declaración de la MUD precisa que una de las primeras cuestiones en la que buscarán la asesoría de Wonka será su estrategia para que la fábrica funcione con obreros de corta estatura, pues les parece que las políticas de expropiación y control obrero aplicadas por “tú sabes quién” tiene a los obreros crecidos.