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domingo, 10 de marzo de 2013

Papeles viejos...


MANIFIESTO

“No importa que el sol se meta”
Bernardino Ortega, Patriarca del Galerón en Guayana



Nosotros,
Venidos desde muy cerca, de aquí mismo:
De la azotea esquizoide y la vereda sensual,
De la tierra usurpada y el río mancillado,
De la identidad negada y del nombre ignominioso,
De las espaldas quebradas y los estómagos vacíos,
Del shamán y del pastor,
De la vergüenza y la rabia,
De Congo vuelto San Juan,
De los collares de Oshún,
De la Corte India y del Nuevo Testamento,
Del milagro concedido y la fiebre mal curada,
Del Reino de este Mundo y las Memorias del Fuego,
De la inquina de los que quieren todo
Y de “la dignidad de los nadie”,
De la resistencia, del aguante;
De nuevo evidentes, una vez desgarrados
Los velos de la historia,
Negados de plano
A regresar a los desiertos de la desmemoria;
En ejercicio del amor libertario,
En el que “nada concluye todo recomienza”,
Levantamos techo en este sitio y ahora,
Declarando que:

Contra todo odio
El amor de quienes creen,
Contra todo descreimiento
La fe de los que luchan,
Contra todo miedo
El brazo firme del compañero,
Contra toda soledad
La multitud llamando a la puerta de la historia,
Contra todo olvido
Cada nombre de los caídos,
Contra toda negación del futuro
Una carga a lomo de bestia, vuelta huracán,
Que arrase los prados y refunde anhelos,
Contra todo terror
La maravilla de estar vivos,
Contra toda muerte
La gloria de ser semilla,
Contra toda oscuridad
El verso del viejo Bernardino,
Contra toda la historia
La palabra de los que nunca antes hablamos.

Que quienes sepultan pueblos enteros
No imploren clemencia en sus clubes,
Que quien nos negó la mirada siempre
No nos vea ahora con miedo,
Que quien nunca nos oyó
No pretenda ahora gritarnos,
Que quienes convocan huracanes
No rueguen la paz a los vientos,
Que quien abandonó al hermano a su suerte
No clame por suerte, ni por hermanos,
Que quienes proclaman el reino de la incertidumbre
E hicieron autopsia de la historia
No nos pidan certezas para sus mercados financieros,
No nos increpen por la duda
Ante lo nuevo.

Existimos,
Esta vez, para siempre jamás.


martes, 11 de diciembre de 2012

Un desvelo urgente (y urgido)...


Ofrenda
(De quienes no sabemos rezar)


“Nadie se va a morir
La vida toda
Es nuestro talismán, es nuestro manto
Nadie se va a morir
Menos ahora
Que el canto de la patria es nuestro canto”
Silvio Rodríguez, Preludio de Girón


Todo cuanto dejo es tu fuego
ardiendo en la noche de los tiempos
como pregunta insolente a la historia:
“¿Y dónde hemos estado
mientras el hombre devora la entraña del hombre?
¿Repetidos en mil espejos
que nos dejaron a cambio de la desolación
del vientre de la madre nuestra?
¿Ejercitando la libido
por mandato comercial?
¿Pagando caro el derecho a la existencia?”
No otra vez, nunca más.

Aquí estamos, contigo,
Ya no sobre tus hombros, haciéndote sostener
el peso de nuestra historia
Aquí estamos, contigo,
de pie y a tu lado, hermano,
prestos a cargarte un rato, hijo,
dispuestos a reinventar la historia contigo, padre
Estamos aquí, contigo,
amigo.

Se sabe que no tienes que volver
porque simplemente no te has ido
Eterna se grabó tu presencia
como eterno tu “por ahora”
Liberado de tu labor de empujar la historia,
millones te esperan como niños
en tu calle para jugar a hacerla:
con la alegría de quienes se saben vivos,
con la memoria de quien no olvida un solo muerto,
con el coraje de quien mirando la cara al miedo
da un paso al frente

Con la simpleza de quien ama sin reservas
Con rabia de quien estalla ante lo injusto
Con la ternura de quien renace en cada niño
Con la belleza de la primera estrella
Después del aguacero a media noche.

Así te esperamos en esta calle grande
Que llamamos Nuestra América,
con la rayuela y la chapita,
con el trompo y el papalote
con la esperanza y el porvenir
que nos ganaste a pulso contra las fieras de la noche larga.
Se sabe que no tienes que volver,
nosotros estamos contigo,
esperando calladitos tras tu puerta.


En la tarde de 11 de diciembre de 2012

Aquí pensando vainas...


Unidad o Nada
(Y un poquito de respeto, por favor)

Dormir el sábado fue lo más difícil. La conmoción, las preguntas, la incertidumbre, las emociones, la preocupación… todo junto se removía y tomaba por asalto el pensamiento a ratos, tratando de hallar salidas que sólo encontrarían curso con la luz del día en la acción. Por eso amanecer el domingo fue lo más fácil (a pesar del poco y mal dormir). Así, tomar camino a los espacios de combate (la Plaza Bolívar esta vez) con una de las armas a punto (opté por la cámara fotográfica en este caso) y disponerse a la pelea por la defensa, el respeto, el agradecimiento y el amor por lo hasta ahora conseguido (que no es poca cosa, aún cuando falte mucho) fue una secuencia de hechos que hizo fluir el día y convirtió el miedo del impacto inicial en verdadera fuente de energía.

En política se puede ser cualquier cosa (hasta miserable, si quieren). Pero lo que no se puede es ser ingenuo, necio y mucho menos ciego. Empezaré por la ceguera: Creer que las expresiones de solidaridad, amor, preocupación y respeto por el presidente Chávez son falsas, paniaguadas, o por miedo a perder la limosna, el trabajo o el cambur, es un acto de ceguera (uno más) absurdo que termina irrespetando (otra vez) el sentimiento, la voluntad y la inteligencia de millones de personas que hoy se sienten más chavistas que nunca. Y eso les deja a los ciegos e incapaces de entender una sola salida política: el fascismo; la absoluta negación de ese enorme país que ama, lucha y se restea con su líder, con la consecuente “solución de exterminio” si algún día se vieran en el trance de tener que gobernar con ellos.

La necedad está en el insulto, en la necrofilia, en el irrespeto por el pesar ajeno; pero sobre todo en la pretensión de hacer política cabalgando sobre estas miserias. El debate en la Asamblea Nacional y algunos medios de comunicación privados dejaron penosos retratos de esta feria de necedades. Eso casi ni es noticia. Lo que si me resulta preocupante es la necedad de otros factores que hasta ahora, pese a las diferencias puntuales (válidas en todo caso) se habían mantenido firmes en torno al proceso revolucionario y al liderazgo del presidente Chávez. Esta es la otra necedad. La de quien no considera las circunstancias y sigue en sus trece. Insiste en su opción alegando principios, sacrificando todo lo demás (incluso otros principios). Entiéndase “lo demás” como el conjunto de condiciones objetivas que dieron viabilidad al hecho de ser siquiera una opción.

Para las fuerzas bolivarianas alineadas con el liderazgo del presidente Chávez, el llamado a la unidad del Comandante del sábado es necesidad imperante convertida en línea de acción principal. Para las fuerzas alternativas o emergentes dentro del Gran Polo Patriótico es además, la oportunidad histórica de seguir en la lucha al lado de las grandes mayorías del país en la construcción del socialismo. Lo otro es regresar al ostracismo político y al divisionismo que condenó a las luchas de izquierda a la postergación permanente de sus objetivos durante décadas.

Todos lo actores políticos que hacen vida en las filas de la revolución le deben su crecimiento (y hasta el consecuente saldo electoral) a Chávez. Eso es incuestionable. Sino pregunten a las organizaciones y líderes que brincaron la talanquera. Hoy Chávez, en un trance difícil, les hace un llamado. Duele ver que algunos ni siquiera han tenido el coraje de hacer un pronunciamiento público para darle una respuesta, mientras sus seguidores se desgastan insultando y malponiendo en su nombre.

La unidad no es un juego, ni una estrategia política. En las actuales circunstancias es una cuestión de vida o muerte. Lo que nos pone como protagonistas de nuestro destino como país, ante una lucha similar a la que libra nuestro líder por su vida. ¿Seremos parte del problema o de la solución?

La ingenuidad es pensar que después de Chávez, todo se resumirá en si gana o pierde Maduro. Si tras todas las elecciones, superación del golpe de Estado, sabotaje y traiciones, con toda la fortaleza, la popularidad y el amor que le manifiesta la gran mayoría del país, las fuerzas más oscuras de dentro y fuera de Venezuela siguen intentando salir de Chávez como sea, imagínense como será con alguien distinto al Comandante. Entonces, ¿porque no nos gusta el candidato de Chávez (a la presidencia o a la gobernación), le entregaremos a la canalla la revolución en bandeja de plata? ¿Cómo es más fácil construir ese otro mundo posible, con el chavismo o sin él? ¿Es que en aquella consigna de “unidad en la diversidad” tiene más peso “mi” diversidad que “nuestra” unidad? Finalmente, no es lo mismo el escenario de una gobernación opositora con Chávez gobernando que sin él. Negarse eso también es terriblemente ingenuo.

Mi prioridad es defender el proceso en el que hasta ahora se ha reconstruido y ha renacido mi país. No defiendo a personas, no tengo fidelidades automáticas con nadie. Pero a la revolución la defiendo y la defenderé con todo lo que tengo. Y eso, así lo entiendo hoy, pasa por defender a los candidatos de Chávez: Nicolás Maduro a la presidencia, si hiciera falta (ojalá que no) y Francisco Rangel Gómez a la gobernación del estado Bolívar, el próximo domingo 16 de diciembre.

A quienes por eso ya han empezado a llamarme bozaleao, vendido y hasta fascista, saludos. Piensen en que diferencia hay entre esa conducta y la de quienes nos llamaban focas, tarifados o chaburros cuando la campaña presidencial. Lo que expuse arriba son mis argumentos, no mi opinión personal sobre ninguno en particular. Así que bienvenido el debate; pero los insultos están demás.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cuando el mundo quiere dejar de ser mundo


A Pamela, mi Chichi…

Cuando el hambre tiene forma de pregunta
y el deseo es un anciano en Kuala Lumpur preguntando por pequeños
Cuando la rabia es un jardín con perro y mujer querida
y la vida eso que pasa mientras respiras,
toda canción es pasajera, todo cantante un saltimbanqui
y toda lucha es apenas “un rato no más” (“vos ya sabés”)…

Sin embargo amanece, y persiste el sol
en preguntar por los suspiros
Y se asoma a la vida un llanto inocente sin preguntas
e insisten en amarse dos veinteañeros
bajo el estruendo del bombardeo,
porque mal puede el mundo negar al mundo.

Déjate arañar los sentidos,
Pregunta, canta, desmiente (o miente)
y en todo caso di que no…
Pero no te niegues el desamparo
de un beso sin futuro, de un disparo sin diana,
de un verso tan libre
que no quepa en ninguna estrofa.

Cuando el mundo dice “compra, rueda, bebe,
calza, come, viste, tira…”
hurga en los abriles que te escondieron los despechos tras la puerta,
pide una canción de Calle 13,
canta una “canción de redención”;
pero revienta; revienta la cuerda de las concesiones
y asume tu lugar
en este mundo que mal puede negar el mundo,
tu mundo,
con sus fiebres y sus alcoholes,
con sus trinos y sus bemoles
Porque siempre habrá una canción esperándote
como un espejo donde mirarte,
como una roca donde romperte,
como una boca donde abrigarte
como una historia que nos cuente
(y nos cuente bien)…