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domingo, 7 de abril de 2013

Tratado de dialéctica elemental en torno a una coyuntura concreta Nº 1




1
La muerte, el estupor, el pánico, la rabia, la orfandad, la calle, la conciencia, el amor, la unidad, la vida. 

2
El dolor a pasos cortos en una larga fila para una efímera despedida, el amor batiendo alas para emprender el vuelo más largo del que se tenga noticia en estos siglos de tanto olvido. 

3
La lluvia que se recogió en señal de protesta, la brisa fresca que hace acto de presencia como recordatorio, los nombres que se hacen masa de un solo nombre. La energía que saltó de la caja de Pandora para sorprender al asesino, el miedo en el ave de carroña que pretendió comer de nuestra carne inmóvil, el horror de quienes el horror pretendieron, el amor de quienes en el amor creyeron.

4
El silencio recogiendo los llantos junto a La Flor sembrada en El Cuartel, la algarabía que recibió en propiedad la custodia de la memoria de un hombre en La Piderita… y en José Félix, y en El Pensil, y en todo Caigüire y en Río Claro… 

5
Todos los augurios anunciando una carnicería de postulados y nombres, todas las voces pregonando una misma y única identidad… 

6
La saciedad momentánea de quienes con la muerte salivaron, el hambre y la sed de justicia de quienes ante la muerte temblaron… “¿Quién encontrará abrevadero?”, pregunta el viejo que en una vieja silla de cuero ve pasar la multitud gritando “Alerta, alerta que camina…”

7
Todo el tiempo detenido en un último diástole, toda la sangre corriendo de nuevo; pero dentro de cada cuerpo que camina, que aplaude, que canta, que ríe, que grita, que se sabe resucitado, como cada 14 de abril, desde aquel abril…

Guardián de la Memoria

La Maga en el 23... viernes 15 de marzo

Parroquia 23 de Enero...

Palabras para Chávez... Parroquia 23 de Enero

Altares para Chávez...

Flores para Chávez...

¿Quién detendrá este vuelo, quién apagará este empecinado amanecer?

Mirando pasar a Chávez... 

En la Piedrita están claros...

Guerrilla Comunicacional activa...

Caballería de acero puño en alto... 

Bolívar-Niño

"Honor y Gloria a la valentía..."

Acceso al Cuartel de la Montaña, viernes 15 de marzo

Contra todo dolor el abrazo compañero... viernes 15 de marzo

"En el borde del camino hay una silla..."
Un anciano se levantó para acompañar a Chávez
Parroquia 23 de Enero

Niños del 23...

¿Así, o más claro?, Parroquia 23 de enero

Él también, él lo sabe...

Chávez-Niña

La brisa vino a mantener al vuelo las banderas... Fuerte Tiuna, 7 de marzo

¿Qué podría hacer la muerte con tanta vida?/ Fuerte Tiuna, 7 de marzo

Manita estudiante de la ELAM

Futuros médicos de la ELAM

Del dolor a la sonrisa y una bonita bandera...

Y yo también...

Chávez-Niño

Zamora llora

Pregonar conciencia

Paso por El Rincón del Taxista, 23 de Enero

miércoles, 10 de octubre de 2012

Bajo Caroní



Era tu ribera poblada de ojos, hinchada de verde fértil; era el rugido constante de una catarata cercana y una tibia humedad de equinoccio eterno lo que cortaba la respiración del otrora pirata. Se sabía bordeando los confines del mundo, ¿era esta la casa del primer hombre? De ser así, el primer hombre eran muchos hombres y muchas mujeres. Y allá, en casa, los habían engañado con las historias de los libros sagrados. El Edén no estaba despoblado, muchos primeros hombres y primeras mujeres había avistado ya en aquella travesía. Salían cargados de abundante pesca y cacería y de jugosos frutos y de la extraña mirada de quien ya todo lo conoce; salían desnudos, descubiertas las turgencias de quienes se saben amadas por el río; mujeres del río, hijos del río, hermanos menores de aquella antigua jungla. Habían sido engañados, no hubo pecado original, nadie fue expulsado de ninguna parte; siempre fuimos libres de toda culpa. ¿Le creerían en palacio cuando contara la revelación de aquella epifánica mañana? ¿Y si uno de estos hombres o mujeres, libres de todo mal, me acompaña como evidencia?... “Amyas – llamó, con autoritario bramido – necesito que hagas algo por nosotros y por tu reina”...

Hoy es tu ribera despoblada de suspiros y ese paisaje encrespado de antenas y torres que te enmarca. Ese progreso que te vendieron y no te alcanza la edad del mundo para pagarlo; es ese andar de rebaño, el martilleo constante, la fiebre del oro que te devora por dentro con trazas de mercurio, bombas de alta presión y dinamita. Es la imbecilidad demandante de los hijos de los hijos de los hijos de aquellos que no creyeron en la revelación del corsario, confinándolo a una torre donde nadie escuchara sus delirios de volver a los orígenes del mundo. Es el exterminio de tus primeros hijos como respuesta al regalo de haberte encontrado. Es el polvo rojo que te cubre, es la melancolía quieta que se empoza en tus ocasos. Es el laberíntico encierro de las horas repetidas por cinco siglos; es la merma de los cuerpos de quienes cuelan tu carne en hornos infernales.  Es tu preñez demorada, a la espera de la vuelta del humo que sopló al viento un chamán para revelar la verdad del tiempo a los ojos de un viejo pirata.

viernes, 20 de abril de 2012

UNA FOTICO AHÍ...

"CASCADA" (Las aguas de Moisés, Cariaco, Estado Sucre. Abril de 2012) Creo que acreditarle tanta belleza a un "creador" es tomar el camino más fácil... Tienen que haber más voluntades impresas (millones de ellas, tal vez) en la luz que porta la belleza al reflejarse y en el ojo espectador que, con asombro, simplemente ve.

viernes, 8 de octubre de 2010

Bajo tu estrella

Te he visto,
Como todos, en la pared
O estirado por los senos  turgentes
Que ensanchan una camiseta
Te he visto
Devolviendo serenidad en la ira
Ante cada injusticia que te negaste a aceptar
Te he visto,
Como todos, fundido en bronce,
Bordado en gorras, Pintado en chapas
Mirándonos a todos
Como si a pesar de todo
Apostaras por nuestro futuro
Sabiendo que en la caída nos sembramos
Que en la muerte se labra el milagro
De brotar para ser visto donde haga falta
Por eso también te he visto
En los ciegos
(Que somos los que nos iluminamos al final)
Y te he visto también en el fondo
Cuando ya es imposible caer
Y en la altura
Cuando es imprescindible bajar
Y en el seno que sacia la sed del pequeño
Y en la duda que hace grande el hambre de vivir
Y te he visto en la certeza
De que es posible otro mundo
Más parecido a tu rostro, que sigo viendo
En la pupila hinchada de asombro del viejo Korda